8.6.11

¿Y ESE APODO?

A los de Ayerbe nos llaman carnicrabas, pero ¿por qué?.
Hay dos teorías a este respecto:
Una es que un rebaño de cabras que bajaban de la montaña se instaló en Ayerbe para hacer un alto en el camino y por negligencia de los pastores que cuidaban de los animales, estos se comieron todas las viñas del Saso. Las cepas, sus uvas y con ellas la cosecha de vino quedaron arruinadas, siendo una gran pérdida económica para ese año, pues Ayerbe era la mejor bodega de toda la redolanza. El Ayuntamiento, para paliar las pérdidas, exigió a los pastores pagar el destrozo, y al no poder hacerlo en metálico, el pueblo se quedó con las cabras, por lo que todas las carnicerías del pueblo repartieron carne de cabra y los ayerbenses la comieron durante una buena temporada.
Otra teoría dice que antiguamente, los vecinos tenían cada uno su propio rebaño de cabras. Como no hacían (*) dula, perdían mucho tiempo del día en llevarlas al monte y cuidarlas ya que les suponía el sustento alimenticio en buena medida. Parece ser que de ahí surgió el apodo, pues comían mucha carne de cabra.
No sé cual será la buena, pero las dos me gustan y fuera cual fuere la que nos dio el apodo, los de Ayerbe lo llevamos con la cabeza muy alta.
(*) Dula: Cada una de las porciones de terreno comunal por donde, por turno, pacen los ganados de los vecinos de un pueblo.



3.5.11

EL OTRO "PUENTE DE LA VÍA"

Estuve dando un paseo por Ayerbe esta Semana Santa, concretamente por la fontaneta y encontré un puente que este verano se estaba construyendo. Quise ver la obra, que era monumental, sí señor, un puente estupendo para quitar el peligro de cruzar la vía, pero mi sorpresa fue cuando descubrí cómo debía acceder a él.
Si es un puente para peatones, resulta muy incómodo, porque yo llegué a la vía desde el camino por el que se pasea normalmente, que tiene bancos para pararte a leer, que tiene árboles que dan sombra, y que.... es el camino de paseo de toda la vida, desde lo alto de las escaleras de la fuente, pasando por el pantaner y hasta la vía.
Pero, al llegar a la vía, había una señal de prohibido el paso y no se podía pasar. Entonces recordé el puente, y efectivamente estaba allí. Para acceder tuve que cruzar el río por más abajo de la fuente lo que me supuso volver atrás todo lo andado y coger el camino que llega hasta la vía por el otro lado del río.
El río por abajo, por su orilla, siguiendo su cauce, supone un paseo bonito, supone un paseo que ahora que está todo arreglado, con merenderos, sendas señaladas, bancos, pilones para cruzar el río en algunos puntos, invita al paseo (aunque, a mi parecer, el río necesitaría una limpieza en cuanto a vegetación).
Pero el camino que lleva al azud, al puente, al magestuoso puente, no tiene ningún atractivo, es un camino para mi gusto, soso y no invita al paseo. Es un camino que sólo se coge si se tiene que ir allí, pero como entretenimiento, como ocio, como paseo atractivo, pues no. Como yo quería ir allí, lo cogí y llegué al puente, dejando la tierra del camino y pisando el asfalto. Un puente sólido, pero ni un solo árbol, ni siquiera cerca (vaya paseos que nos esperan en verano). Subes al puente... por el asfalto, bajas del puente... por el asfalto, y ... otra vez tierra, sin sombras, a pleno sol, sin atracción visual, hasta que encuentras el primer árbol, ya llegando al Azud. Cruzas el río, y más adelante, decides si coges el camino al Puente del aire, que se desvía bastante de tu paseo por la fontaneta, o llegas a la vía y te encuentras que está prohibido el paso.
Al estar prohibido el paso, de aquí a a unos años no habrá camino, porque si no se puede pasar, ¿para qué quieres un camino?. Supongo que la misma naturaleza se encargará de él, y poco a poco se le irá comiendo terreno la vegetación de ambos lados, hasta cerrarlo.

Yo no decidí ninguna de las dos opciones, sino que volví al Azud y bajé al río, siguiendo los senderos que conozco y que me gusta recorrer y con mi asombro, y a la vez indignación, llegué por el río (en algunos tramos intransitable) hasta la fuente de los tres caños.
Analizando lo visto, pienso que tanta obra sólo es para ir a unas pocas fincas. ¿No es mucho gasto para tan poco servicio? No sé si estoy equivocada, pero creo que la ubicación hubiera sido mejor en otro lugar, para que se aprovechara más gente del servicio de paso y la obra se amortizara mejor. Desconozco quién ha financiado este "Puente a ninguna parte", y tampoco me importa, porque no le veo utilidad pague quien pague.

11.3.11

CAMINOS CON HUELLA


Caminos y sendas olvidados.
Recorridos pertenecientes al pasado que al volver a pisarlos te trasladan a otro tiempo.
Un tiempo lleno de buenos momentos.
Estos buenos momentos son las huellas que invaden el camino.
Huellas inexistentes, huellas intangibles, pero apreciables, que están ahí porque tantas veces se anduvo por ese camino que quedó impregnado de ellas y ellas dejaron su esencia en él.
Huellas que sólo se siguen con la brújula del silencio.
Brújula cuya aguja apunta al norte del corazón.
Corazón cuyo destino es el recuerdo.
Caminos que recorren trayectos olvidados de momentos pasados, pero en cada paso se van acercando a ese tiempo ya vivido y a la vez viviendo en lo más íntimo.
Caminos cuyo destino se alcanza sólo si el pasado fue vivido con intensidad.
Destino que recorre el cuerpo en forma de escalofrío.
Escalofrío que provoca el asomo de una lágrima.
Lágrima constatante de una felicidad.
Felicidad que traslada el pasado al presente.
Pasado lleno de vivencias y presente colmado de recuerdos.