La distancia del lugar que te vio crecer, hace que las palabras fluyan por el recuerdo del pasado,
el deseo del presente y la incertidumbre del futuro:
NOSTALGIA
Las ruinas de un Castillo Moro, vecino de la ermita de San Miguel, coronan una pequeña colina en la Hoya de Huesca.
El sol se desvanece cada tarde por detrás de esta montaña dejando caer las sombras en sus faldas, preludio de la inevitable noche, sobre la Villa de Ayerbe. La localidad se acomoda a sus pies y se resguarda con timidez de los miedos de esta oscuridad esperando la seguridad del inevitable amanecer de un nuevo día.